Consejos para la limpieza de cristales

por | 3 diciembre, 2013

No os ha pasado que a veces, por mucho que limpies un cristal o superficie vitrificada, observas que no queda bien?  quedan restos de suciedad, vaho, grasa, superficie mate, polvo…

Actualmente existen numerosos productos de limpieza específicos para cristales, así como productos de limpieza tradicionales o caseros como amoniaco y papel de periódico o de cocina.

En éste post te damos algunos consejos de limpieza profesional para que los cristales queden perfectos.

– El limpiacristales es la herramienta clave para la limpieza profesional. Debe ser ergonómico ya que mucha parte del trabajo es manual, también debe ser estándar a todos los palos y mangos telescópicos del mercado.

– El limpiacristales profesional permite el cambio de gomas o labios. Es muy importante que el recambio del labio de goma sea de caucho o goma natural vulcanizada, ya que los de plástico, pese a durar más, se adaptan peor al cambio de temperaturas y suelen producir el efecto escalón (como pequeños saltos) al pasar por la superficie.

– Es conveniente limpiar los cristales en días fríos o nublados, si no es el caso, es preferible limpiar muy temprano. La razón es que el sol o el calor, hacen la evaporación más rápida, y normalmente quedan restos de producto o bien cal del agua, en embargo en días fríos o temprano la evaporación es más lenta pero más eficaz.

– Se recomienda utilizar agua un poco caliente o templada si el cristal está muy sucio.

– En los cristales a pie de calle, como escaparates, etc, por el paso de coches, etc, la suciedad está más impregnada, con lo que un líquido limpiacristales normal no sería suficiente. Es recomendable diluir un poco de lavavajillas o desengrasante en un cubo con agua templada y terminar el limpiado con el líquido limpiacristales habitual.

– Es importante que el químico utilizado para la limpieza tenga base alcohólica no jabonosa, para evitar que queden restos de vaho al terminar.

– Se deben limpiar los cristales en pequeñas áreas, por ejemplo, no esperar a mojar todo el escaparate para secarlo después, sino mojar una pequeña área, secar, y comenzar con el área siguiente. El cristal debe estar siempre mojado antes de su secado.